lunes, 28 de abril de 2008

El día que el Fecu se digne a escribirla acá va a estar...


Corría el año 1935, eran tiempos de vacas gordas y sexo barato...
Un jueves a la noche un grupo de amigos, como les era de costumbre, deambulaba por locales nocturnos de mala fama.

(Nota del redactor: de aqui en más al hacer referencia a este grupete, los llamare Los Fundadores, título que sin dudas les queda grande).

En que estaba, ah si, los locales de perdición...
Al llegar al famoso "Gato Negro" todo parecía tranquilo, las chicas muy joviales saludaban alegremente a nuestros queridos "fundadores" hasta que de repente, sin previo aviso, las puertas se cierran abruptamente, las luces se apagan, se escuchan corridas, los fundadores permanecen inmoviles, temerosos, ahora el lugar se muestra oscuro, perverso... No se escucha un sonido, no vuela ni un solo aedes egiptus, de repente a lo lejos se oyen pasos como de un elefante que se acerca hacía nuestros valientes fundadores, se enciende una luz y un negro de aproximadamente 2mts 10', 2mts 15', aparece inmovil, con la mirada fija sobre el grupo. No dice palabra... Pasan dos o tres segundos sin que nadie emita un sonido, segundos que para nuestros fundadores parecen años, decadas (el Fecu una vez alcanzo a decir que fueron como 20 años), en eso el morocho ruge: "¿quien de uds nenitos lindos de mamá fue el que se propaso con mi hermana???".
Nuestros fundadores se miraron unos a otros, no daban crédito a lo que allí estaba sucediendo. El hombre de color ruge nuevamente las mismas palabras y nada, nadie responde. Nuevamente el rugido, los ojos ahora inyectados en sangre... De repente la inmesidad morena de 3mts 30 da un paso hacia el frente, nuestros fundadores retroceden, pero no todos, Marcelino Tejería muerto de miedo no había retrocedido, y ahora yacía a pocos pasos de la horrenda criatura... Otro rugido (como de Leon de Savana Africana segun los cuentos de la Chiva Pommerenk), Marcelino desprotegido retrocede con el grupo.
El hijo de Momo cambia su discurso, ahora escupe: "¿No van a hablar? ¡Se creen vivos! ¿Saben lo que voy a hacer entonces? Me los voy a llevar uno a uno a la piecita de atras a que conozcan a LA ANACONDA, hasta que el culpable confiese"...

Todo estaba perdido, no había salida. Vidas tan jovenes desperdiciadas por un error administrativo, seguro que ninguno de nuestros fundadores era el culpable, pero ¿que decir? ¿discutirle al negro? Imposible, sería capaz de arrancarles la cabeza de un saque.
Finalmente el neardenthal se acerca al grupo y sin mediar palabra alguna señala con su dedo indice al más rubiecito de los fundadores... Pobre Ova, ¡si el no tenía nada que ver!, "¡por qué
a mi!" dijo entre sollozos y arranco caminando derechito hacia donde estaba la inmensa criatura... En su ardúo viaje hacia la piecita llego a darse vuelta y con lo que le quedaba de voz le dijo al resto de los fundadores: "gurise' si me salvo de esta, prometanme que a partir de ahora los martes y jueves por la noche y los domingos de mañana vamos a jugar al fobal"... Al unisono los fundadores le respondieron: "¡si ova, ahi estaremos!!".

El negro relamiendose abre la puerta de la piecita de la felicidad, deja pasar al compungido Ova, toma el pestillo de la puerta que en su mano parecia una canica y se apresta a cerrarla con la mayor de las gracias cuando... ¿QUE PASO? Sí mis queridos lectores, lo inimaginable, el milagro que estabamos esperando, ¡la gracia divina! Se encienden las luces del afable local, la puerta principal se abre de par en par y ahi aparece brillante, enceguecedra, rodeada de un halo blanco, la más grande, la única: Yosselem Rocamora. Sin mediar palabra alguna, fulmina al Brontosaurio de tez morena con la mirada, levanta su brazo izquierdo y le indica al la salida. El inmenso moreno (que ya había comenzado a bajarse el pantalon oxford), baja la cabeza y resignado se dirige a la puerta sin siquiera chistar. Los fundadores no salían de su asombro, Osvaldo que literalmente se la habia visto negra, largo un llanto de alivio. En eso Yosselem los mira y consuela: "¡Siempre me hace lo mismo el negro este! ¡Me voy y se hace el vivo con los clientes! Perdonen gurise', ¡sale una ronda gratis sale!"

Como un milagro divino, cuando el futuro negro (chan) caía sobre nuestros fundadores, así fue que apareció ella, la que ahora llamamos "Virgencita de la noche buena", sí, la misma a la que le rezamos cada partido en pos de una victoria, YOSSELEM ROCAMORA DE LOS MILAGROS, la que salvo a nuestros fundadores de aquella "derrota" y provocó que los mismos tuvieran que cumplir aquella promesa que le hicieran al joven Osvaldo, fundando así a nuestra cuasi-gloriosa institución: San Isidro Lomas Universitario.

Gracias Yosselem!


Archivo gráfico: Los Fundadores antes de salir de juerga un jueves a la noche.
Notese como de chiquito Ramiro Varela fumaba para hacerse el vivo.
El que se ríe es el Fecu, siempre haciendo alguna ganzada.
El rubiecito con cara de bueno es el Ova casi-heroe de nuestra historia.

Basada en hechos reales, el nombre de los restantes fundadores no me los sé, siendo más agudo aún en la investigación puedo llegar a decir que es posible que ninguno de los personajes nombrados tengan que ver algo con la fundación del club.
Ningun animal fue dañado en esta historia.
Se desconoce el paradero de personaje de tez morena pieza fundamental de esta historia.


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